viernes, 20 de abril de 2012

YPF: Buscapina para el dolor de cabeza.

Hay al menos dos formas de equivocarse al afrontar un problema, ya sea este de pareja, familiar, económico o, en este caso, de gobierno. Una forma, negarlo. Ahí tenemos la inflación, el crecimiento sideral del juego, la inseguridad, y el déficit de viviendas. La otra, errar con el diagnóstico. Acá tenemos a YPF.

Sería muy fácil deslegitimar la postura supuestamente progresista, nacional y popular del gobierno con sus antecedentes. Cuando se privatizó YPF, allá por 1992, sólo fue posible por la rápida llegada de los diputados de Santa Cruz, que aterrizaron en Buenos Aires en el avión del gobernador Néstor Kirchner. Sería sencillo también citar las palabras de la entonces diputada de Santa Cruz, Cristina Kirchner, rogando la aprobación de la ley de privatización de YPF.

Estos datos nos ayudan a separar decisiones de convicciones. Las convicciones, en el caso YPF, no están.

En el fondo, el tema del petróleo es estratégico y de largo plazo. Lo que decidamos hoy sobre YPF afectará las finanzas públicas, la economía diaria y el federalismo por las próximas generaciones.

Ejemplos en el mundo sobre la gestión de recursos hidrocarburíferos hay para todos los gustos. Hay países donde el Estado tiene el monopolio sobre el recurso, por ejemplo en Medio Oriente; hay otros casos en los cuales el Estado se asocia con compañías privadas, Rusia es un ejemplo; hay Estados donde los privados explotan las licencias, situación que se da en Estados Unidos, Reino Unido o Noruega; hay finalmente casos de empresas controladas por el Estado, como Petrobrás en Brasil.

En todos los casos alternativos hay ejemplos de buen funcionamiento y de pésima gestión. ¿Qué quiere decir esto?  La política pública tiene un país en materia de recursos hidrocarburíferos es el fondo de la cuestión. En este marco podemos analizar los nueve años de kirchnerismo en materia de petróleo.

Durante los primeros 8 años y medio, es decir el mandato de Néstor Kirchner y el primer mandato de Cristina Kirchner el problema fue negado. Para muestra alcanza un botón: hace tres años un grupo de 8 ex secretarios de energía le planteó preocupación al gobierno porque las reservas de petróleo caen sistemáticamente desde 1998. El gobierno miró para otro lado y prefirió importar combustible (pagándolo mucho más caro que si se explotara en nuestro país), comprometiendo además a las finanzas públicas.

Si miramos el caso del petróleo podemos decir que hay una continuidad entre los gobiernos de Menem, Duhalde y Kirchner, con un deterioro prolongado y preocupante. Mientras en 1988 se hicieron en Argentina 103 pozos exploratorios en busca de petróleo, en 1998 se hicieron 75, y en 2008 sólo 54.

Durante estos últimos años además, el gobierno nacional creó una empresa de energía, Enarsa. Fue en 2006, con el voto incluso de los legisladores opositores. Esa empresa tuvo más repercusión pública por su vinculación a las valijas de Antonini Wilson que por el petróleo hallado en Argentina.

En resumidas cuentas, el debate sobre YPF es falso y pobre si se circunscribe sólo a si la empresa es estatal, privada o mixta. Quienes hoy bregan por el reingreso del Estado al negocio del petróleo son los mismos que en 1992 hicieron fuerza para que salga la privatización y durante los últimos nueve años miraron hacia un costado mientras el sector se debilitaba. Si no se cambian las estrategias, el problema estructural va a persistir.

El debate fructífero será aquel que plantee programas de largo plazo en materia hidrocarburífera. Con coherencia y transparencia;  generando confianza y promoviendo inversiones.

Nada de eso puede hacerse sin identificar antes a los responsables de la rifa de YPF en 1992 y el descontrol del Estado cómplice durante los últimos ocho años. Estos últimos son los mismos de aquella privatización - que también miraron hacia otro lado cuando TBA desatendía los trenes-.

Tampoco podrá avanzarse en sentido positivo si el responsable de administrar la empresa durante la intervención es Julio De Vido, el mismo que durante 8 años por acción u omisión permitió su vaciamiento.

En los `90 nos decían que apartásemos al Estado y dejásemos los trenes, YPF y los servicios en manos de privados supuestamente más eficientes. Hoy, nos dicen que el Estado debe volver asociándose con el privado. Mientras tanto el Estado no controló, no exigió, no planificó y miró hacia otro lado por 20 años. Así como en los `90, es importante que el Estado sea parte de YPF, pero tan importante como eso es cómo lo hace, para qué lo hace y quién controla. Si nos fijamos sólo en lo primero, erramos el diagnóstico y para el dolor de cabeza recetamos Buscapina.

viernes, 13 de abril de 2012

Cristina Rivadaviana. Centralistas, privatistas y cipayos.

Centralistas, privatistas, y cipayos. Si como dice Zambayonny  se pudieran elegir tres cosas en la vida, nadie en sus cabales querría que fueran estas tres. Menos aún cuando se trata de funcionarios públicos que tienen la suerte atada al voto.

Alguien se imagina una campaña exitosa que atraiga al voto con un mensaje que diga “Vote a X, Centralista, privatista y cipayo”? Yo, no.

Aunque usted no lo crea, hay veces que las cosas no son lo que parecen.

Vamos al estudio del caso. El boom de YPF. “Recuperar lo nuestro”, “Construir Soberanía”, “Hacer Patria” . La verdad, que esas sí son frases para un atractivo discurso y una campaña agradable. Sino, preguntémosle a Galtieri que recursos discursivos y propagandísticos usó para su aventura malvinera.

Ahora, ¿qué hizo el kirchnerismo en su gobierno con respecto a YPF? Veamos. Y aviso, les doy una ventajita. No les voy a tirar por la cabeza con los `90, sus convicciones menemistas y la búsqueda infructuosa de los fondos de Santa Cruz. Veamos sólo lo que han hecho desde 2003 para acá.

Todos estaremos convencidos que un país que se pretende desarrollado, fuerte y sólido, tiene que apostar a una matriz energética sustentable. Ajá, mirá vos. Desde 1998, las reservas de petróleo en la Argentina van decayendo. Desde 2004 se desploman las de gas. En los últimos años importamos energía de Venezuela por un precio  cuatro o cinco veces mayor que el que se paga acá; Le pusimos un revólver en la sien a las finanzas públicas y de paso, perdimos soberanía energética.

Anotate uno ahí. Cipayos. Palabra casi orgásmica para el peronismo. Jauretche, pensador de referencia para los compañeros, instaló el término para caracterizar a aquellos que son funcionales a las potencias colonialistas. Nada más funcional a las potencias en el siglo XXI que perder soberanía energética. Eso es sinónimo a dependencia política.

Vamos por la segunda. Démosle la ventajita. Olvidemos que en el `92 quisieron privatizar y tengamos en cuenta que durante su gobierno estuvieron convencidos del rol del Estado en materia energética. Ah, no? Pará… tampoco fue así.


A su vez, auspiciaron el ingreso a YPF de Esquenazi, banquero santacruceño. Lo presentaron como la “argentinización” de YPF. La verdad que a uno le dan ganas de ser Esquenazi.  Se hizo con le 25% de YPF sin poner un peso y ahora, cuatro años después va a llevarse en efectivo lo que le corresponda por la venta. Un aplauso a la visión estratégica del empresario modelo .

La verdad, que si en 9 años crean una empresa que es una pantalla, auspician el ingreso de un privado sin poner un peso, le dan a ese privado una torta de plata cuatro años después y en el medio no exploramos para reponer reservas que se van agotando, el gobierno más que interés por lo público, tiene vocación por lo privado. Eso se dice, privatistas.

Avancemos con el tercero. Seguro que la presidenta, De Vido y compañía han hecho esfuerzos siderales para que ante la declinación de las exploraciones, el petróleo se quede en Argentina. No. En la mayor parte de la era Kirchnerista seguimos exportando. Bueno, está bien, pero seguro que distribuyeron como corresponde las regalías entre las provincias. No. Tampoco.

Vamos con la muestra. Mendoza, provincia petrolera, recibe por ley regalías correspondientes a las exportaciones de crudo. Sabe cuanta plata perdió Mendoza por regalías mal liquidadas de 2002 a hoy? Más de 1000 millones. Un gobierno que se queda para sí y su administración discrecional los recursos que corresponden a las provincias, es un gobierno centralista.

Cualquier parecido con Rivadavia es pura casualidad. El revisionismo de Pacho y Pigna bien podría encontrar estos puntos en común con el denostado Bernardino. Ambos cipayos, privatistas y centralistas. Esos adjetivos no serán útiles para la campaña que viene, pero sirven y mucho, para saber que no todo es lo que parece.

lunes, 9 de abril de 2012

Yo, Tu y Él. Compañeros jugando a la sucesión.

El manotazo del ahogado, el reflejo de un hombre acosado, el agobio de una persona que se siente además, sola. Todo eso se dijo que reflejó, con fundamentos y sin ellos, la conferencia de prensa que la semana pasada hizo Boudou.

Todo eso lo explican con hechos concretos, gestos y palabras. Pero quedarse solamente con estas suposiciones y lecturas a veces demasiado rebuscadas es raspar la cáscara de un hecho político profundo que se manifiesta en la justicia y en los medios, pero que pasa en la política.

Para seguir los acontecimientos de la causa judicial en la que estaría involucrado Boudou, alcanza y sobra con leer a dos periodistas tan jóvenes como sólidos. Nicolás Wiñazki (@wwnicolas) y Hugo Alconada Mon (@halconada). Pero seguir sólo la trama judicial de un hecho que es fundamentalmente político, es ver la consecuencia de un fenómeno que nada tiene que ver con la justicia.

El tema Boudou- Ciccone, como el tema Scioli- Inseguridad, o incluso el de Urtubey- Aborto, es parte de un problema más profundo, originario e irresuelto por el peronismo históricamente: la sucesión.

Con un mandato que se agota lentamente como un reloj de arena, y la dinámica política de los últimos meses, que parece desgastar a una velocidad mayor la figura de Cristina -desvaneciendo así la idea de la Re-Re; la ecuación de la sucesión es claramente la mayor preocupación en los círculos oficialistas, y en ellos Boudou, el economista descontracturado que llegó a la vicepresidencia a base de obediencia, está en una posición privilegiada.

No quiero decir que Boudou es víctima de ataques o que está siendo alcanzado por aquellos inescrupulosos que lo quieren ensuciar y a su vez poner palos en la rueda del "Modelo". Más allá de los potenciales tráfico de influencias e incumplimientos al deber del funcionario público en que podría haber incurrido Boudou, es evidente que una causa de esta magnitud esconde una trama política mucho más pesada que la judicial, económica o mediática.

Que Boudou ha sido cuando menos poco prolijo y hasta torpe, ya está demostrado. La justicia llegó demasiado lejos aún sin haberlo imputado para que todo esté en orden y el accionar haya sido transparente. Pero arriba de eso, hay quienes quieren ponerlo en caja, sacarlo de las gateras e inoperativizarlo, es decir "cletizarlo" haciendo honor a su antecesor.

Esta trama explica las luchas intestinas en las que está inmerso el oficialismo, los ataques de Verbistky a Scioli desde sus columnas de Página 12 http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-183657-2011-12-18.html, la confrontación de Boudou con el procurador Righi http://www.lavoz.com.ar/noticias/politica/boudou-denuncio-ante-justicia-al-estudio-righi-al-titular-bolsa-comercio, los pases de factura en el conurbano y las confrontaciones sindicales http://www.minutouno.com.ar/minutouno/nota/163330-para-lescano-moyano-hara-un-papelon-en-loscomicios-de-la-cgt/. Todas con el aderezo que implica la caja que se reduce. El combo es fuerte: la contención política afloja y además se achica el bien disciplinador por excelencia: la plata.

Decir que esto es una operación mediática es una estupidez. No ha habido desde el regreso de la democracia un caso de esta magnitud, que afecte a un Vicepresidente de la Nación que no haya tenido repercusión mediática. Señalar que esto es sólo consecuencia del despecho de una mujer, también sería poco serio. En todo caso, la mujer herida que en muchas otras historias pasa por loca, hoy habló en campo fértil. Esto es un delito en potencial, con un vicepresidente torpe en tiempo real y una operación, política -no mediática-, aceitada y compleja.

Como perlita. Boudou pegó en dos frentes en su conferencia de prensa. La justicia y los medios. Los dos ámbitos donde el oficialismo legisló para acrecentar su influencia con la fuerza de la acumulación del poder político y económico que hoy está en riesgo. 

Nadie duda que hoy los agentes de la justicia y la comunicación, tarde o temprano, por convicción o sumisión terminan entrando en el círculo oficial enmarcado en dos leyes directrices del modelo. Ahí están la ley que reformó la composición del Consejo de la Magistratura y la Ley de Servicios Audiovisuales.

Esos dos campos en los que el kirchnerismo librará su batalla, la justicia y la comunicación, van a expresar los alineamientos que la política y el dinero, ya no garantizan.

A Boudou en este Gran Hermano le hicieron un complot y ya es el primer nominado.

jueves, 22 de marzo de 2012

¿Qué le sigue al bocinazo?


Bocinas, marchas, sirenas. Cortes, paros manifestaciones. Todos ejemplos de manifestaciones populares, directamente ejecutadas por el ciudadano organizado en un grupo que busca llamar la atención y “hacer agenda” ante una democracia que de representativa por momentos se vuelve endogámica.
Hoy a más de uno de los que empezamos la jornada en Buenos Aires nos sorprendió el éxito del bocinazo social, que a las 8:32 comenzaron familiares de las víctimas del accidente de Once y siguieron muchos.

Parecía un enorme embotellamiento, con autos, colectivos, taxis y motos que no podían pasar y se prendían a la bocina. Pero eran ciudadanos de a pie, que después de un mes de la tragedia, sacaban cuentas y la ecuación les daba: Schiavi afuera – TBA Adentro= Más manoseo y micrófonos que justicia.
No es la primera vez que en nuestra democracia la sociedad muestra ingenio para hacerse escuchar. Quienes alguna vez oímos la sirena que suena en cada acto aniversario del atentado a la AMIA, sentimos lo mismo que hoy a la mañana: la piel de gallina, sensación de impotencia y, por qué no decirlo, desesperanza también.

Protestas sociales, paros, hechos de inseguridad, accidentes, incidentes y enojos se producen en todo el mundo. Si fuéramos de mayor a menor, las protestas abarcan el todo.
La exteriorización, es expresada por derecho en democracia; y eso no pasa en todo el mundo, hay países donde aun protestar y opinar es peligroso. El círculo se achica.

Ese círculo se cierra más cuando pensamos en el después. ¿Qué hay después de la sirena? ¿Qué pasó a las 9 de la mañana cuando los bocinazos cesaron? ¿Qué pasa cuando se levanta el corte y se disuelve la asamblea? Ahí aparecen dos caminos, la democracia representativa que escucha, actúa y en fin, representa; o la democracia sorda, corporativa, autorreferencial y pobre. Pobre porque no escucha y de a poco deja de representar. Un trosko diría el perverso sistema.
No pretendo hacer un alegato a favor de la democracia directa. Hay quienes dicen por ahí, que para espantarse de lo que podría ser una democracia directa basta con sólo leer los foros en los diarios digitales. No pretendo hacer anarquismo tras la PC. No busco deshacer y quemar todo llamando a una rebelión popular. Pero no podemos mirar hacia otro lado. Una sociedad que no cree en su justicia, que no puede distinguir a la protesta como medio y la vuelve un fin en sí mismo porque no encuentra un horizonte posterior, se estanca y no progresa.

Hoy tuvimos dos sensaciones. Una, la de una sociedad solidaria, que se expresa ante la injusticia y se inquieta ante el silencio oficial. Otra, la de la desesperanza, la falta de confianza y el desgano. Esa sensación se siente seguido. La sentimos con Famatina, la sentimos con el Indoamericano, la sentimos con los crímenes vinculados a la violencia de género, y la lista podría seguir.
Si queremos construir en serio un país de oportunidades, certezas y progreso,  tenemos que meternos en el círculo más chico.

Siempre pudimos protestar y opinar, eso está en la esencia del ser humano viviendo en comunidad. Desde el ´83 y después de mucho tiempo podemos hacerlo con algunas seguridades  y derechos reconocidos. Ahí pasamos como comunidad el límite del miedo.
Pero no pudimos romper una barrera. La del escepticismo ante lo común, ante la injusticia. La de empezar a creer que la igualdad, también es ante la ley, que la equidad se practica más allá de quién se trate.  

Podemos medir el crecimiento en números, y es legítimo que lo hagamos. Tal vez alguno de esos números nos hagan sentir desarrollados, felices, “en el primer mundo”, en las reuniones del G20. Pero las sociedades desarrolladas, maduras y equitativas, las más justas, también se miden en confianza, esperanza y justicia. En eso, hace rato que miramos desde afuera.

viernes, 16 de marzo de 2012

La Corpo Oficial.

Las corporaciones son el cuco de la democracia. La corporación sindical, la corporación eclesiástica, la corporación mediática, la corporación financiera. Siempre las corporaciones son una salida sencilla y cómoda para justificar algo, o para pintarse de David y encontrar algún Goliat.

"No soy la Presidenta de las corporaciones, sino de los 40 millones de argentinos" Dijo la presidenta en su discurso de asunción del segundo mandato. http://www.lanacion.com.ar/1431658-no-soy-la-presidenta-de-las-corporaciones-soy-la-presidenta-de-los-40-millones-de-los-argent

Amado Boudou, señaló que el Gobierno “no se hace cargo de las corporaciones”, en relación a Repsol- YPF. http://www.cronista.com/contenidos/2012/01/19/noticia_0113.html

Néstor y Cristina "fueron los únicos capaces de pararse de manos ante las corporaciones que condicionaron a los gobiernos pasados” dijo alguna vez el entonces Jefe de Gabinete y hoy Senador Nacional, Aníbal Fernández. http://m24digital.com/2011/03/03/anibal-fernandez-disparo-contra-carrio-%E2%80%9Chay-que-hacer-mucha-fuerza-para-ser-tan-bruta%E2%80%9D/

Ahora, ¿qué son las corporaciones? Como soy de la generación que googlea, busqué “corporaciones”; no porque no supiera qué son, sino porque pienso que como muchas otras palabras, el bastardeo, la repetición y la aplicación constante, aún cuando no corresponde, las empobrece y les quita fuerza.

Según Wikipedia, “una corporación o sociedad corporativa es una entidad jurídica creada bajo las leyes de un Estado como una entidad legal separada que tiene privilegios y obligaciones diferentes a la de sus miembros.” http://es.wikipedia.org/wiki/Corporaci%C3%B3n

Hoy, ¿hay alguna corporación más fuerte, sólida, carente de controles y límites,  tan poderosa como el Gobierno Nacional? , El Gobierno Nacional es una corporación. Pero no en el buen sentido. De hecho la primera parte de la definición, las señala como entidades jurídicas creadas bajo leyes de un Estado, ¿qué más transparente que eso?

El carácter corporativo a este gobierno no se lo da su origen legal y democrático. El carácter corporativo proviene de los privilegios y obligaciones diferentes a la de sus miembros. No son corporativos porque los votó el 54%, el problema no es el origen. Son corporativos en el ejercicio y los objetivos de ese poder legítimo.

Vamos a un par de ejemplos. Uno, el control de la república. Suena fuerte y duro decir que sostiene la suma del poder público, pero sí podríamos decir que administra e influye en las decisiones de los tres poderes republicanos. Gestionan en el Poder Ejecutivo, legislan en el Legislativo, condicionan en el Judicial. Pasó casi un mes de Once y a ningún funcionario lo llamaron a declarar, ¿qué ejemplo más claro que ese?

Otro,  el espacio predominante en los medios. Que cosa maravillosa la política, que desde la comunicación puede instalar ideas y conceptos, como el de monopolios, pero mostrarnos una realidad disímil. Saquemos la cuenta: CN23+ C5N+ América 24+ Canal 26+ Crónica. 5 de 6 canales de noticias. Telefé+ América+  Canal 9+Canal 7. 4 de 5 canales de aire. Si a eso le sumamos la administración de la pauta oficial podríamos decir, “es un afano, suspendanlón

Vamos con uno más. La administración político- empresaria del capitalismo de amigos. Anotate: juegos y casinos, la energía, la minería, los multimedios, concesiones del transporte, licitaciones públicas. Anotale la perlita de la impresión de billetes.

Esa construcción de poder se vuelve peligrosa. No por lo que podría hacer o no hacer. Sino por la falta de contrapesos que pone a la “corpo” propia por sobre las demandas sociales.

Estos 100 días el gobierno se presentó como la corporación que se construye hace años. Mostró el poder en serio. Lo muestra con Boudou y el affaire de los billetes; lo muestra en los medios con la cobertura a medias de la tragedia de Once, o la burda salida del aire de Alberto Fernández en C5N; lo muestra con la Ley Antiterrorista, lo muestra cuando pinta de nacionalismo la pelea con YPF, esa misma empresa que ellos controlaron y vigilaron durante casi 9 años. El poder no lo muestra cuando vocifera por Malvinas o pelea a un periodista, el poder lo muestra cuando el sustento económico y discursivo de la corpo está en riesgo.

En estos cien días enfrentaron un problema que se agigantará con el tiempo: los intereses de la corpo oficial no son los del pueblo, y eso, cuando la única legitimidad que tenés es el voto, es un problemón.

viernes, 9 de marzo de 2012

De subtes, recursos y especulaciones.

Que Cristina quiere seguir, nadie lo niega. Que Macri quiere ser, tampoco. Algunos podrían pensar que eso es lo mejor que le puede pasar a la sociedad. Los dos, debieran competir para hacerse con la simpatía pública y  trabajar por sus proyectos de futuro.

Nada más lejos de eso. Han elegido otro camino. El de la chicana, la confrontación y la especulación. La especulación de la que se queda sin plata, tiene que ajustar y de paso tirarle tierra al otro. Y la especulación del miedo. El miedo del que administra sin pasar sobresaltos pero sin transformar nada y le escapa a cuanta responsabilidad le pasa cerca.

La pelea de Cristina y Macri es de cuento. Una, Presidente de la Nación; el otro, Jefe de Gobierno de su ciudad capital. No se hablan, no se reúnen y muestran falencias que los unen.

La tragedia de Once les pegó con distinta intensidad a los dos. Más fuerte a la presidenta, 51 muertos, descontrol, desinversión, Estado ausente y cómplice.

Pero también al alcalde. Una calle cortada hace 7 años dificultó el traslado de heridos, las unidades de emergencias de la Ciudad se olvidaron de revisar bien y se les quedó un muerto entre las chapas. Claro que pese a ello, horas antes y con el muerto todavía en el tren daban notas para explicar el éxito del operativo.

Especulan pero no son estúpidos. Con el ejemplo de los trenes nadie quiere saber nada con los subtes. Macri ante la duda mandó un tarifazo, subió el boleto y los devolvió. Cristina hizo lo propio. Se deshizo de un potencial peligro, volvió sobre promesas de la gestión de Néstor Kirchner y le tiró el subte por la cabeza a Macri, claro que se olvidó de pasarle los fondos que, como la Constitución establece, deben acompañar al servicio.

Nada más menemista y noventista que esa actitud. Aquella vez fueron la educación y la salud. El Estado Nacional se las sacó de encima, se las tiró a los gobernadores y las víctimas previsiblemente fueron: la calidad educativa y sanitaria, las finanzas provinciales y claro, la sociedad toda.

Ahora, casi veinte años después, los herederos de Menem encontraron un nuevo ámbito de batalla. Se olvidaron de las cámaras, de las conferencias de prensa sin preguntas, y las actas y jueces de por medio.

Se acordaron del Congreso. Claro que para constituirlo en actor de reparto de una pelea de individualidades, no de proyectos de país ¿Allí discutirán criterios para distribuir recursos? No ¿Se pondrá a consideración de los legisladores un plan nacional de transporte? No ¿Se debatirán proyectos de obras públicas estratégicas? Tampoco, la idea no es esa, la idea es tirarle los subtes a Macri pero con la ley de por medio.

Claro que Macri también lo disfruta. Durán Barba le ha dicho clarito que polarice con Cristina, que avance victimizándose y rapiñe por donde pueda. Que haga la plancha. Y esto le viene diez puntos.

Pocas cosas quedan claras sobre el tema del subte, nadie sabe cómo terminará y quien ganará en la guerrita de encuestas. Una sola cosa es evidente, ni el populismo en vías de agotamiento del kirchnerismo, ni el conservadurismo inútil y miedoso de Macri, llevarán al país al futuro. Con ellos seguiremos discutiendo trivialidades e individualidades, con el agregado, cada tanto, del chauvinismo malvinero.

jueves, 23 de febrero de 2012

La Mano Mala

Hace unos meses, Saladix sacó una publicidad con el nombre de "La Mano Mala". Más allá de los objetivos comerciales de la misma, mostraban a un chico con un problema existencial: tenía una mano que no respondía a sus deseos y que hacía cosas malas contra su voluntad.

El problema que planteaba el chico, que cuando habla parece muy bueno, es que tiene una suerte de "doble comando", dice cosas buenas y hace cosas malas. Hoy, el gobierno nacional estructuró lo que va a ser su postura ante la tragedia de Once con el mismo sustento.

Ayer el Secretario de Transporte fue el encargado de dar la cara. Con bastante mala fortuna -o descaro-, dio a entender que las consecuencias del accidente tenían mucho de casualidad, tal vez buscando esconder las causalidades.

Causalidades que pican cerca: responsabilidades incumplidas en el control de los servicios, las inversiones que debía hacer la empresa y el estado de los trenes. Causalidades que fueron señaladas hace más de 3 años por la Auditoría General de la Nación y que fueron desestimadas por el Estado.

Hoy, el mismo funcionario, secundado por De Vido, anunció que el Estado se presentará como querellante. Sí, escuchó bien. El responsable del descontrol, vinculado a Cirigliano (concesionario de TBA y aportante de las campañas de Cristina Kirchner), y que durante los últimos 8 años fue partícipe necesario del decadente funcionamiento de los trenes se considera damnificado.

Ese gobierno, el mismo que adultera estadísticas oficiales, se saca fotos con los ejecutivos de la Barrick, veta la ley de Glaciares y el 82% móvil, quiere ser querellante en una causa donde debiera dar explicaciones como responsable.

Ayer, la mano mala quedó expuesta, tal vez demasiado. Hoy, la lengua buena quiso tomar la iniciativa y quien dice, en unos días quiera cortarse la mano para salvar su cuerpo. Como bien dijo alguien hace un tiempo, a este gobierno no hay que juzgarlo escuchando sus palabras, sino mirándole las manos.