jueves, 21 de junio de 2012

Hugo y Cristina. Tan desprolijos como el Ogro y Amalia.

El impuesto a las ganancias en los salarios, la inflación, la falta de democracia sindical. Causas judiciales de aquí y de allá. Nadie podría decir que son temas nuevos en la agenda pública. Lo que es nuevo es que estén en boca de los que durante 9 años los tiraron debajo de la alfombra.


Muchos desde la política, los medios y las charlas entre amigos te dicen “y, ¿de qué lado estás, con Moyano o con el gobierno?”  La respuesta no puede tener el mismo tenor de la pregunta.


No se trata de Moyano o el gobierno, simplemente porque la historia no empezó cuando uno y otro encontraron razones para enfrentarse. Las razones del divorcio no tapan las causas del matrimonio.


Optar a secas por uno u otro es de una pobreza analítica grave, y es seguir el juego del maniqueísmo y la mirada bipolar, donde todo es A o B. Yo me permito decir ni con uno ni con otro. Ni con el Ogro Fabbiani, ni con Amalia Granata.


En nuestro país, la inflación viene de 2007. En cuatro años y medio, los precios al público se han incrementado en torno al 85% o 100%. La inflación recién en estos días preocupa a la dirigencia sindical. Al varón de esta pareja, nunca la importó mucho que eso afectara a los trabajadores ante todo.


En este mismo país, hace dos años se investiga la provisión de medicamentos truchos a enfermos terminales. Una maquinaria paralela de expendio de remedios no puede funcionar sin dos actores fundamentales: las obras sociales (a cargo de sindicatos), y los funcionarios de Ministerio de Salud (a cargo del gobierno). En este caso los dos, varón y mujer, miraron a otro lado y pusieron sus negocios por encima de todo.


El impuesto a las ganancias afecta desde hace años a los salarios medios y altos. Un impuesto que supuestamente afecta a la ganancia, no debería confundir a esta con el salario. La actualización anual eleva el mínimo no imponible, pero lo hace siempre por debajo del aumento de sueldos, es decir que cada vez son más los argentinos que abonan este impuesto. Mientras tanto, desde 2003 el modelo nacional y popular mantiene en el 21%. al impuesto más regresivo de todos, el IVA. 21% para Cristobal López, Hugo Biolcatti, Salustriana, vos y yo. Los dos en la pareja en crisis, Hugo y Cristina pagan lo mismo de IVA que vos, claro que a fin de mes juntan algo más que nosotros dos juntos.


En nueve años, Moyano y el gobierno coincidieron más de lo que divergieron. Fueron una pareja con más felicidad que malos momentos. El último alegrón fue el 54% del 24 de octubre. Ese día los dos juntos festejaron, y el 25 empezó el camino del divorcio.

Hasta entonces, Moyano miró para un costado cuando se trataba de inflación y silbó bajito cuando se trató del impuesto a las ganancias. El gobierno, ordenó hacer un poco de ruido con lo de los medicamentos truchos, pero con límites claros: con Moyano, no se metan.


Desde el gobierno hace 9 años nos hablan de un modelo que empezó teniendo al menos tres pilares. Uno económico: los superávits gemelos (fiscal y comercial), uno político: la prioridad dada a los derechos humanos, uno socio-político: la opción de apoyarse en los trabajadores. Hoy, en 2012 el modelo enterró los superávits, la política de derechos humanos quedó en la banquina y el apoyo sindical se convirtió en oposición.


Ese modelo puede funcionar perfectamente sin derechos humanos, se las arregla para caminar rengueando sin superávits gemelos. Pero no puede caminar cuando pierde la expectativa. El peronismo no resiste la incertidumbre, el peronismo no puede subsistir sin liderazgos. El relato puede ocultar los déficits económicos, pero cuando lo que falla es el poder, el relato se despedaza.


Cuando se pelean Moyano y Cristina, el modelo es el que está en crisis. No es una crisis política, ni económica, ni social. La crisis es de poder, de poder partidario. Se pelean por el 2015, se pelean por conducir el peronismo.


No te hagas ilusiones, nunca les importó que circularan medicamentos truchos, tampoco les interesó la democracia sindical, menos aun que el impuesto a las ganancias alcance al trabajador.

Se pelean por lo que queda y lo que viene. El hombre se dio cuenta que en 2015 la mujer se queda sin empleo. La mujer, sabe que el varón anda buscando casa para no pasar frío cuando el calor se acabe. El matrimonio ya no tiene razón de ser, no se necesitan, nunca hubo amor y hoy están dividiendo los bienes. Esperemos que sean más prolijos que Amalia y el Ogro, entre estos dos está Uma. Entre Hugo y Cristina somos 40 millones que vemos pasar los ceniceros.

lunes, 11 de junio de 2012

Los costos de la obsecuencia. Pérez= Jaque recargado.

Vaya uno a saber por qué,  Mendoza siempre tuvo ínfulas de autonomía. Tal vez sea porque desde temprano desarrolló una economía regional con dinámica propia, o por la distancia de 1.000 kilómetros respecto a Buenos Aires. Más allá de las razones, hay algo cultural que hace que los mendocinos pongamos a la provincia de modelo, reneguemos de la Nación, y enaltezcamos a la mendocinidad.
Esa mendocinidad, en materia política fue entregada hace 25 años. La última imagen de ella fue el conflicto entre Llaver y Alfonsín por Los Nihuiles. Desde entonces, la sumisión se impuso como estrategia.
De los últimos 20 años, salvo cuatro –los dos primeros de la gestión Iglesias y los primeros dos del mandato de Cobos-, el signo político del gobernador coincidió con el del Presidente. Podríamos suponer que esa empatía redundó en beneficios para Mendoza. No. Con la cabeza gacha y sin chistar los gobiernos mendocinos pusieron a Mendoza a disposición del presidente de turno.
Actualmente, hay dos  situaciones estratégicas que permiten asegurar que el gobierno de Pérez, a seis meses de haber comenzado, será una continuidad en ese camino de mediocridad.
Primero, la competitividad de la economía mendocina. En Mendoza no se produce soja ni hay montadas grandes fábricas o ensambladoras que sustituyan importaciones. Los mendocinos producimos vinos, ajos, conservas e industrializamos frutas. Mucho de eso lo vendemos al exterior; Brasil, Estados Unidos, Europa y los países asiáticos son destino de nuestros productos. Todos los sectores de nuestra economía sufren hace cuatro años el deterioro de su competitividad porque aumentan sus costos un 20% anual por la inflación, y con el tipo de cambio estable, venden a dólares constantes que cada vez rinden menos.
Lentamente, los productos mendocinos pierden competitividad faz a faz sus competidores chilenos, sudafricanos, australianos. El paso siguiente es la pérdida de mercados. Cuando se pierden mercados se achica la producción. Al achicar la producción se echan trabajadores y se invierte menos en la provincia. Y la lista de consecuencias sigue.
Los mendocinos no gozan de los precios elevadísimos de la soja, que aun con políticas erráticas del gobierno nacional conserva competitividad. Los mendocinos tampoco gozan de protección por sustituir importaciones, más bien sufren las restricciones para ingresar bienes de capital para sus industrias. Lo que es más grave, los mendocinos sufren la inoperancia, silencio y pasividad de un gobernador que en lo que va del año aplaudió a la presidenta en varias cadenas nacionales y no volvió de ningún viaje con respuestas concretas.
Vamos con la segunda. Si agarramos los diarios de hace diez años, vemos que los mendocinos hablaban de Portezuelo del Viento, el Trasandino, el Paso las Leñas, la represa Los Blancos. Claramente había dos grandes pilares en la obra pública mendocina, la maximización de recursos hídricos y la integración física con Chile. Si agarrás los diarios de esta semana, seguro que encontrás dirigentes que piden a gritos por Portezuelo, el Trasandino, el Paso Las Leñas y la represa de Los Blancos.
Luego de una década donde la economía argentina se expandió a un promedio del 7%, las obras públicas estratégicas para Mendoza, siguen pendientes.  La lealtad, no se reflejó en obras. El problema hídrico se profundizó. La integración física con Chile  sigue pendiente.
Mendoza eligió gobernador hace seis meses pero pareciera que lo hizo hace diez años. Las declaraciones y acciones de Pérez, perfectamente cuajarían en un diario de 1995 o 2005. Abundan en generalidades y en asuntos pendientes desde hace dos décadas en la agenda pública mendocina.
Le quedan todavía tres años y medio de mandato, pero desde diciembre hizo más referencia a sureelección que a la producción; a reformar la constitución y endeudarse para llegar a diciembre, que a exigir a la Nación lo que corresponde a Mendoza.
Con esta muestra, sobra. Pérez es Jaque recargado. Obsecuente como su predecesor, no oculta sus aspiraciones de reelección mientras observa pasivamente el deterioro de las joyas de la abuela.

sábado, 19 de mayo de 2012

De las zapatillas de Ruckauf a las medias de Cristina. La política que te viste.

Dos viajes a Angola en un par de meses. Las dos con Moreno a la cabeza. El último con Presidenta incluida, risueña y feliz, incluso bailando danzas tradicionales. El exótico viaje no creo que nos haya dejado muchos negocios, pero sí  algunas perlitas para entretenerse.
1) Antes que nada, que quede claro. Este blog aunque no es muy antiguo, fue bautizado mucho antes que el affaire de las medias para Angola. El “se te desataron las medias”, se debe a un dicho popular. De chico, cuando andaba medio dormido algún familiar me decía “se te desataron las medias”, y yo, pasmado como pocos, miraba para abajo.
Nunca pensé que las medias se pudieran desatar, simplemente porque no están atadas. Pero quien dice, llegó el día en que las medias, aunque no atadas, desataron una linda batahola mediática. O íncluso, el tema de las medias tenga antecedentes, no venga caído del catre y sea la continuidad de una estrategia tradicional del peronismo.
En pocas líneas, la delegación oficial de nuestro país que viajó a Angola encabezada por la Presidenta Cristina Kirchner, llevó de souvenirs varios pares de medias con la inscripción “Clarín miente”. La verdad, que con un poquito de mal gusto. Según se ve en la foto, los acreedores del souvenir, no tenían ni siquiera zapatillas.
2) Pero ¿Adonde fuimos a hacer negocios? Ésa es mi inquietud.
Angola es un país africano que desde su independencia de Portugal vive sumido en una crisis política profunda. Tan profunda que dio lugar a guerras civiles y conflictos armados con asiduidad.
Su presidente, Dos Santos, está en el poder desde 1979. Sí, no es un error de tipeo -no soy perfecto, pero no soy Reposo-. Dos Santos manda ahí hace 33 años.  Este hombre, originalmente comunista, es el líder de una de las dictaduras más crueles, antiguas y opresoras del mundo.
Su economía débil y poco diversificada, es tan precaria como su situación política. Es rica en recursos naturales, tiene alta concentración de la riqueza en los grupos cercanos al poder que encabeza Dos Santos y está ávida de inversiones. Sí, tampoco tuve un error de tipeo. Los angoleños no están desesperados por comprarnos productos manufacturados a los argentinos.
Según Wikipedia, la esperanza de vida de Angola, es la más baja del mundo, y se encuentra por debajo de los 39 años. Ojo, esto es un punto a favor de la política oficial, probablemente Dos Santos esté interesado en importar el modelo Anses. Seguramente, el tiene más activos que pasivos en el sistema. Claro que aportar, allá aportan menos trabajadores registrados que acá.
3) Una linda anécdota respecto al viaje es el diálogo entre Lanata y Timerman, el canciller. Generalmente, se habla de que en política exterior, hay quienes privilegian una mirada más ética y quienes ejecutan una política más pragmática. Un ejemplo de la primera, es la que encabezó el presidente norteamericano Carter, que cuestionaba duramente a fines de los `70 a la dictadura argentina por las violaciones a los derechos humanos. Un ejemplo de la segunda, es su sucesor, Ronald Reagan, quien privilegió un buen vínculo con la dictadura y miró a un costado cuando de violaciones a los derechos de la ciudadanía se trataba.
Qué es lo llamativo? Cuando el periodista le preguntó a Timerman que opinión le merecía un gobierno que está hace 33 años en el poder y que carga con infinidad de denuncias por violación a los derechos humanos, Timerman contestó que no tenía opinión formada. Sí. El Canciller, el ministro que nos vincula al mundo, no tiene opinión formada sobre la política de un país al que nuestra presidenta va en visita oficial.
¿Pero qué es más llamativo aun? El padre de Timerman, Jacobo, fue uno de los beneficiarios de la política exterior ética de Carter. El gobierno americano pidió expresamente por él cuando era perseguido y apresado por la dictadura argentina. Timerman hijo camina por el otro andarivel, el que en materia internacional se vanagloria de hacerse escuchar en el G20 y mirar a un costado cuando de derechos humanos se trata.
4) Esta visita no es la primera en su tipo. Hay un antecedente, también de la gestión de Cristina Kirchner. Sabés cuál fue la primera visita oficial que recibió Cristina Kirchner en febrero de 2008, a meses de asumir? Te cuento. Esa vez, invitó al dictador Obiang, de Guinea Ecuatorial. Lo retó en público y firmó algunos acuerdos en privado, claro que pese a todo fue recibido con honores.
El problema, no es si el camino es la política exterior principista o la pragmática. Eso es discutible, como todo en política. El tema es que como respecto a Malvinas tenemos una política exterior de imágenes y cortometrajes incoherentes entre sí. Incoherentes con el discurso e incoherentes con lo que decimos querer proyectar.
Pero, nobleza obliga, hay veces que aparece la coherencia. La visita a Dos Santos en materia de política exterior es coherente con el camino iniciado por Obiang. Y en materia partidaria e interna, también es coherente. Mirá, a Cristina la puso Néstor. A Néstor lo puso Duhalde. Y Ruckauf sucedió a Duhalde en la gobernación de Buenos Aires. Sabés lo que hacía Ruckauf hace 11 años? Hacé click y mirá esta nota.

martes, 8 de mayo de 2012

De Rattín a la propaganda. Malvinas para la tribuna.


Desde enero han pasado cuatro meses y piquito, pero en lo que hace a la política parece que hubieran pasado un par de años. Arrancamos con Famatina y la minería, pasamos por los subtes y hubo un debate exprés por el tema YPF. Todos temas profundos que terminaron siendo coyunturales.

Un solo tema parece haber durado en la agenda pública. Tal vez el menos relevante para la calidad de vida de los argentinos, pero seguro, el más importante para el sentir nacional, Malvinas. Sin expectativas de que Malvinas se aborde con la profundidad que carecieron los otros temas, creo que vale la pena que analicemos si hay horizonte y estrategia atrás de las publicitadas acciones del gobierno.

Todo empezó hace unos meses. Convocatoria de la presidenta, cadena nacional para variar, y un anuncio con gusto a poco:  una denuncia en el marco de las Naciones Unidas al Reino Unido por la militarización de las islas y la publicación de un informe que cuestionaba las acciones militares argentinas en la guerra de 1982.

La denuncia pasó, se cumplieron 30 años de la guerra, se hicieron los actos de rigor. Llega entonces la Cumbre de las Américas en Cartagena. Hace sólo unos meses. Aquí hay un hecho relevante y poco feliz para la política exterior argentina. En la declaración final, los Estados americanos, nada dijeron de Mlavinas.
Hace un par de semanas reverdeció el tema. Primero, la interpelación de la embajadora argentina ante el canciller británico en ocasión de una reunión ajena al tema Malvinas. Después, la publicidad filmada en las mismas Islas con el mensaje  de que “Para competir en suelo inglés, entrenamos en suelo argentino”.

A mi también me causa gracia y también me pone la piel de gallina la historia de Rattín sentándose en la alfombra de la Reina Isabel II después de ser expulsado de un partido del mundial del `66.

Pero esa historia, como la propaganda ahora, no forma parte del camino a la recuperación de las Islas por el diálogo. La idea de Rattín como la del gobierno a través del deportista, tienen sentido para el cosumo interno, para vos, para mi, para nosotros. Pero no aporta nada, absolutamente nada, a la historia que tenemos que resolver con ellos.

Son gestos tribuneros, quedan en la historia de la hinchada; no en la historia del deporte, no en la historia de la Nación.

No es mala esa mirada sentimental, es inconducente. Las políticas públicas y la gestión gubernamental se deben mensurar además según su eficacia y rumbo, es decir cuánto nos acercan o alejan del objetivo.  Es desde esta mirada que -así como con respecto a Famatina, los subtes e YPF-, tenemos que mirar más allá de la coyuntura.

La mirada racional sobre el tema Malvinas parte de una opción que todos tenemos, o debiéramos tener clara. Nuestra estrategia debe priorizar el camino del diálogo al de la fuerza.

La mirada racional se debe preguntar de qué forma estas medidas (la promocionada denuncia en Naciones Unidas, el planteo de la embajadora Alicia Castro y la publicidad oficial), aportan a facilitar el diálogo.

Desde mi opinión, el camino del diálogo en la cuestión Malvinas ha retrocedido varios casilleros en los últimos meses. A su vez, mientras el camino arduo y difícil del diálogo se  complicó, el discurso nacionalista de poca monta se vigorizó sin sentido, alejándonos más del anhelo nacional de recuperar la soberanía sobre las Islas.

Aporta sí que continuemos el camino que iniciara el gobierno de Illia en 1965, y que todos los años genera  una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas instando a la negociación. Aporta y mucho, que organizaciones internacionales y terceros gobiernos adhieran a la demanda Argentina.

No se trata de ser más o menos patriota. Se trata de planificar y hacer con una mirada de largo plazo. Con acuerdo de todos los sectores políticos, sin someterse a los impulsos nacionalistas y la tentación de dejarse llevar por la opinión pública muy sensible al tema.

Argentina tiene para sí una ventaja preciosa. El colonialismo, así como lo fue en otros momentos de la historia la esclavitud, o la discriminación racial, reúne un rechazo casi unánime en el mundo. El Reino Unido en este sentido, corre con el costo de ser lo que la mayoría denosta.

Tenemos también una desventaja. Quien nos mira desde afuera nos recuerda que en 30 años, un período mínimo en la historia, pasamos del uso de la fuerza a forzar una amistad con los isleños, pasando por una activa militancia diplomática para instalar el tema. No hemos tenido continuidad ni hemos sido coherentes. Esa debe ser nuestra prioridad en cuanto a Malvinas. Combinar nuestra coherencia con el anacronismo de la postura británica es el camino correcto.

Recuperar las Malvinas debe ser un objetivo, pero conseguirlo será resultado de un proceso que incluya tender lazos con sus habitantes, presionar al Reino Unido a  través de la adhesión de más Estados y organizaciones internacionales a la causa de Malvinas y sobre todo, sostener esa política, pensando más en la próxima generación que en la próxima elección. Como decía Winston Churchill, eso distingue a los estadistas.

viernes, 20 de abril de 2012

YPF: Buscapina para el dolor de cabeza.

Hay al menos dos formas de equivocarse al afrontar un problema, ya sea este de pareja, familiar, económico o, en este caso, de gobierno. Una forma, negarlo. Ahí tenemos la inflación, el crecimiento sideral del juego, la inseguridad, y el déficit de viviendas. La otra, errar con el diagnóstico. Acá tenemos a YPF.

Sería muy fácil deslegitimar la postura supuestamente progresista, nacional y popular del gobierno con sus antecedentes. Cuando se privatizó YPF, allá por 1992, sólo fue posible por la rápida llegada de los diputados de Santa Cruz, que aterrizaron en Buenos Aires en el avión del gobernador Néstor Kirchner. Sería sencillo también citar las palabras de la entonces diputada de Santa Cruz, Cristina Kirchner, rogando la aprobación de la ley de privatización de YPF.

Estos datos nos ayudan a separar decisiones de convicciones. Las convicciones, en el caso YPF, no están.

En el fondo, el tema del petróleo es estratégico y de largo plazo. Lo que decidamos hoy sobre YPF afectará las finanzas públicas, la economía diaria y el federalismo por las próximas generaciones.

Ejemplos en el mundo sobre la gestión de recursos hidrocarburíferos hay para todos los gustos. Hay países donde el Estado tiene el monopolio sobre el recurso, por ejemplo en Medio Oriente; hay otros casos en los cuales el Estado se asocia con compañías privadas, Rusia es un ejemplo; hay Estados donde los privados explotan las licencias, situación que se da en Estados Unidos, Reino Unido o Noruega; hay finalmente casos de empresas controladas por el Estado, como Petrobrás en Brasil.

En todos los casos alternativos hay ejemplos de buen funcionamiento y de pésima gestión. ¿Qué quiere decir esto?  La política pública tiene un país en materia de recursos hidrocarburíferos es el fondo de la cuestión. En este marco podemos analizar los nueve años de kirchnerismo en materia de petróleo.

Durante los primeros 8 años y medio, es decir el mandato de Néstor Kirchner y el primer mandato de Cristina Kirchner el problema fue negado. Para muestra alcanza un botón: hace tres años un grupo de 8 ex secretarios de energía le planteó preocupación al gobierno porque las reservas de petróleo caen sistemáticamente desde 1998. El gobierno miró para otro lado y prefirió importar combustible (pagándolo mucho más caro que si se explotara en nuestro país), comprometiendo además a las finanzas públicas.

Si miramos el caso del petróleo podemos decir que hay una continuidad entre los gobiernos de Menem, Duhalde y Kirchner, con un deterioro prolongado y preocupante. Mientras en 1988 se hicieron en Argentina 103 pozos exploratorios en busca de petróleo, en 1998 se hicieron 75, y en 2008 sólo 54.

Durante estos últimos años además, el gobierno nacional creó una empresa de energía, Enarsa. Fue en 2006, con el voto incluso de los legisladores opositores. Esa empresa tuvo más repercusión pública por su vinculación a las valijas de Antonini Wilson que por el petróleo hallado en Argentina.

En resumidas cuentas, el debate sobre YPF es falso y pobre si se circunscribe sólo a si la empresa es estatal, privada o mixta. Quienes hoy bregan por el reingreso del Estado al negocio del petróleo son los mismos que en 1992 hicieron fuerza para que salga la privatización y durante los últimos nueve años miraron hacia un costado mientras el sector se debilitaba. Si no se cambian las estrategias, el problema estructural va a persistir.

El debate fructífero será aquel que plantee programas de largo plazo en materia hidrocarburífera. Con coherencia y transparencia;  generando confianza y promoviendo inversiones.

Nada de eso puede hacerse sin identificar antes a los responsables de la rifa de YPF en 1992 y el descontrol del Estado cómplice durante los últimos ocho años. Estos últimos son los mismos de aquella privatización - que también miraron hacia otro lado cuando TBA desatendía los trenes-.

Tampoco podrá avanzarse en sentido positivo si el responsable de administrar la empresa durante la intervención es Julio De Vido, el mismo que durante 8 años por acción u omisión permitió su vaciamiento.

En los `90 nos decían que apartásemos al Estado y dejásemos los trenes, YPF y los servicios en manos de privados supuestamente más eficientes. Hoy, nos dicen que el Estado debe volver asociándose con el privado. Mientras tanto el Estado no controló, no exigió, no planificó y miró hacia otro lado por 20 años. Así como en los `90, es importante que el Estado sea parte de YPF, pero tan importante como eso es cómo lo hace, para qué lo hace y quién controla. Si nos fijamos sólo en lo primero, erramos el diagnóstico y para el dolor de cabeza recetamos Buscapina.

viernes, 13 de abril de 2012

Cristina Rivadaviana. Centralistas, privatistas y cipayos.

Centralistas, privatistas, y cipayos. Si como dice Zambayonny  se pudieran elegir tres cosas en la vida, nadie en sus cabales querría que fueran estas tres. Menos aún cuando se trata de funcionarios públicos que tienen la suerte atada al voto.

Alguien se imagina una campaña exitosa que atraiga al voto con un mensaje que diga “Vote a X, Centralista, privatista y cipayo”? Yo, no.

Aunque usted no lo crea, hay veces que las cosas no son lo que parecen.

Vamos al estudio del caso. El boom de YPF. “Recuperar lo nuestro”, “Construir Soberanía”, “Hacer Patria” . La verdad, que esas sí son frases para un atractivo discurso y una campaña agradable. Sino, preguntémosle a Galtieri que recursos discursivos y propagandísticos usó para su aventura malvinera.

Ahora, ¿qué hizo el kirchnerismo en su gobierno con respecto a YPF? Veamos. Y aviso, les doy una ventajita. No les voy a tirar por la cabeza con los `90, sus convicciones menemistas y la búsqueda infructuosa de los fondos de Santa Cruz. Veamos sólo lo que han hecho desde 2003 para acá.

Todos estaremos convencidos que un país que se pretende desarrollado, fuerte y sólido, tiene que apostar a una matriz energética sustentable. Ajá, mirá vos. Desde 1998, las reservas de petróleo en la Argentina van decayendo. Desde 2004 se desploman las de gas. En los últimos años importamos energía de Venezuela por un precio  cuatro o cinco veces mayor que el que se paga acá; Le pusimos un revólver en la sien a las finanzas públicas y de paso, perdimos soberanía energética.

Anotate uno ahí. Cipayos. Palabra casi orgásmica para el peronismo. Jauretche, pensador de referencia para los compañeros, instaló el término para caracterizar a aquellos que son funcionales a las potencias colonialistas. Nada más funcional a las potencias en el siglo XXI que perder soberanía energética. Eso es sinónimo a dependencia política.

Vamos por la segunda. Démosle la ventajita. Olvidemos que en el `92 quisieron privatizar y tengamos en cuenta que durante su gobierno estuvieron convencidos del rol del Estado en materia energética. Ah, no? Pará… tampoco fue así.


A su vez, auspiciaron el ingreso a YPF de Esquenazi, banquero santacruceño. Lo presentaron como la “argentinización” de YPF. La verdad que a uno le dan ganas de ser Esquenazi.  Se hizo con le 25% de YPF sin poner un peso y ahora, cuatro años después va a llevarse en efectivo lo que le corresponda por la venta. Un aplauso a la visión estratégica del empresario modelo .

La verdad, que si en 9 años crean una empresa que es una pantalla, auspician el ingreso de un privado sin poner un peso, le dan a ese privado una torta de plata cuatro años después y en el medio no exploramos para reponer reservas que se van agotando, el gobierno más que interés por lo público, tiene vocación por lo privado. Eso se dice, privatistas.

Avancemos con el tercero. Seguro que la presidenta, De Vido y compañía han hecho esfuerzos siderales para que ante la declinación de las exploraciones, el petróleo se quede en Argentina. No. En la mayor parte de la era Kirchnerista seguimos exportando. Bueno, está bien, pero seguro que distribuyeron como corresponde las regalías entre las provincias. No. Tampoco.

Vamos con la muestra. Mendoza, provincia petrolera, recibe por ley regalías correspondientes a las exportaciones de crudo. Sabe cuanta plata perdió Mendoza por regalías mal liquidadas de 2002 a hoy? Más de 1000 millones. Un gobierno que se queda para sí y su administración discrecional los recursos que corresponden a las provincias, es un gobierno centralista.

Cualquier parecido con Rivadavia es pura casualidad. El revisionismo de Pacho y Pigna bien podría encontrar estos puntos en común con el denostado Bernardino. Ambos cipayos, privatistas y centralistas. Esos adjetivos no serán útiles para la campaña que viene, pero sirven y mucho, para saber que no todo es lo que parece.

lunes, 9 de abril de 2012

Yo, Tu y Él. Compañeros jugando a la sucesión.

El manotazo del ahogado, el reflejo de un hombre acosado, el agobio de una persona que se siente además, sola. Todo eso se dijo que reflejó, con fundamentos y sin ellos, la conferencia de prensa que la semana pasada hizo Boudou.

Todo eso lo explican con hechos concretos, gestos y palabras. Pero quedarse solamente con estas suposiciones y lecturas a veces demasiado rebuscadas es raspar la cáscara de un hecho político profundo que se manifiesta en la justicia y en los medios, pero que pasa en la política.

Para seguir los acontecimientos de la causa judicial en la que estaría involucrado Boudou, alcanza y sobra con leer a dos periodistas tan jóvenes como sólidos. Nicolás Wiñazki (@wwnicolas) y Hugo Alconada Mon (@halconada). Pero seguir sólo la trama judicial de un hecho que es fundamentalmente político, es ver la consecuencia de un fenómeno que nada tiene que ver con la justicia.

El tema Boudou- Ciccone, como el tema Scioli- Inseguridad, o incluso el de Urtubey- Aborto, es parte de un problema más profundo, originario e irresuelto por el peronismo históricamente: la sucesión.

Con un mandato que se agota lentamente como un reloj de arena, y la dinámica política de los últimos meses, que parece desgastar a una velocidad mayor la figura de Cristina -desvaneciendo así la idea de la Re-Re; la ecuación de la sucesión es claramente la mayor preocupación en los círculos oficialistas, y en ellos Boudou, el economista descontracturado que llegó a la vicepresidencia a base de obediencia, está en una posición privilegiada.

No quiero decir que Boudou es víctima de ataques o que está siendo alcanzado por aquellos inescrupulosos que lo quieren ensuciar y a su vez poner palos en la rueda del "Modelo". Más allá de los potenciales tráfico de influencias e incumplimientos al deber del funcionario público en que podría haber incurrido Boudou, es evidente que una causa de esta magnitud esconde una trama política mucho más pesada que la judicial, económica o mediática.

Que Boudou ha sido cuando menos poco prolijo y hasta torpe, ya está demostrado. La justicia llegó demasiado lejos aún sin haberlo imputado para que todo esté en orden y el accionar haya sido transparente. Pero arriba de eso, hay quienes quieren ponerlo en caja, sacarlo de las gateras e inoperativizarlo, es decir "cletizarlo" haciendo honor a su antecesor.

Esta trama explica las luchas intestinas en las que está inmerso el oficialismo, los ataques de Verbistky a Scioli desde sus columnas de Página 12 http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-183657-2011-12-18.html, la confrontación de Boudou con el procurador Righi http://www.lavoz.com.ar/noticias/politica/boudou-denuncio-ante-justicia-al-estudio-righi-al-titular-bolsa-comercio, los pases de factura en el conurbano y las confrontaciones sindicales http://www.minutouno.com.ar/minutouno/nota/163330-para-lescano-moyano-hara-un-papelon-en-loscomicios-de-la-cgt/. Todas con el aderezo que implica la caja que se reduce. El combo es fuerte: la contención política afloja y además se achica el bien disciplinador por excelencia: la plata.

Decir que esto es una operación mediática es una estupidez. No ha habido desde el regreso de la democracia un caso de esta magnitud, que afecte a un Vicepresidente de la Nación que no haya tenido repercusión mediática. Señalar que esto es sólo consecuencia del despecho de una mujer, también sería poco serio. En todo caso, la mujer herida que en muchas otras historias pasa por loca, hoy habló en campo fértil. Esto es un delito en potencial, con un vicepresidente torpe en tiempo real y una operación, política -no mediática-, aceitada y compleja.

Como perlita. Boudou pegó en dos frentes en su conferencia de prensa. La justicia y los medios. Los dos ámbitos donde el oficialismo legisló para acrecentar su influencia con la fuerza de la acumulación del poder político y económico que hoy está en riesgo. 

Nadie duda que hoy los agentes de la justicia y la comunicación, tarde o temprano, por convicción o sumisión terminan entrando en el círculo oficial enmarcado en dos leyes directrices del modelo. Ahí están la ley que reformó la composición del Consejo de la Magistratura y la Ley de Servicios Audiovisuales.

Esos dos campos en los que el kirchnerismo librará su batalla, la justicia y la comunicación, van a expresar los alineamientos que la política y el dinero, ya no garantizan.

A Boudou en este Gran Hermano le hicieron un complot y ya es el primer nominado.