martes, 2 de abril de 2013

El BRICS, una nueva oportunidad para Argentina.


Mientras Argentina mira para otro lado y nos enfrascamos en opiniones y debates sobre el corto plazo, hay un mundo que se diseña a largo aliento. La iniciativa de los países nucleados en el “BRICS” de crear nuevas instituciones financieras de orden global, señalan un espacio y un camino que no le deberían ser ajenos a nuestro país.

“BRICS” hace referencia a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, y componen un acuerdo desestructurado con cumbres presidenciales anuales desde el año 2009. Estos cinco países, son considerados los poderes emergentes más relevantes del orbe.

Juntos, concentran más del 40% de la población de todo el mundo, producen el 21% del PBI de todo el planeta y dan origen al 20% de la inversión extranjera directa mundial. Además, han multiplicado el comercio entre sí más de diez veces en la última década.

Desde la caída de la Unión Soviética a principios de los años `90, el mundo se está reconfigurando.  Si la imagen político- estratégica de la caída del viejo orden de Guerra Fría fue la disolución de la Unión Soviética; el atentado a las Torres Gemelas y la profunda crisis económica que experimentan los países desarrollados desde 2008, representan el fracaso de occidente, encabezado por Estados Unidos, en el intento de imponer su propio modelo en el mundo.

Hoy, ningún país es suficientemente poderoso como para imponer su agenda, decisiones e ideas. En ese marco, con una multiplicidad de países de mediano poder, el evidente surgimiento de países en vías de desarrollo, con alto crecimiento económico, concentración de recursos naturales y numerosa población, cobra relevancia la asociación de ellos en el marco del BRICS.

Hace semanas, en una cumbre presidencial desarrollada en Sudáfrica, este grupo de países dio a conocer su intención de crear nuevas instituciones financieras que reemplacen al FMI y el Banco Mundial. En otras oportunidades Brasil, India y Sudáfrica han bregado por la reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, donde Estados Unidos, Reino Unido, Francia además de China y Rusia tienen participación permanente y derecho a veto luego de su creación tras la Segunda Guerra.

Si bien todavía muestran dificultades de coordinación, expresan culturas políticas diversas y no cuentan con una estructura permanente, en los BRICS se concentra un polo de poder mundial de relevancia. Ese parece ser el espacio donde mejor podría insertarse Argentina. Tenemos con estos países un importante comercio potencial, son economías complementarias a la nuestra y mercados de enormes magnitudes.

El mundo nos da una nueva oportunidad. Países como Argentina están llamados a protagonizar un nuevo orden más horizontal, donde los recursos naturales tengan un rol primordial. En este sentido, cobra aún mayor relevancia dar previsibilidad y mostrar disposición y capacidad para abordar cuestiones financieras, comerciales, energéticas y ambientales en la región y en el mundo emergente.

Aprovechar la oportunidad no dependerá de lo que hagan los BRICS, sino de Argentina. De una estrategia coherente de inserción en el mundo, donde el comercio y el sistema financiero sean explotados como oportunidades y Latinoamérica sea algo más que una herramienta discursiva para ser una red integrada en materia energética y productiva.

En el mundo hay nuevos vientos y nuevas oportunidades, aprovecharlos dependerá de que Argentina defina dónde quiere ir. Como dijo Séneca hace dos mil años: “No hay vientos favorables para el que no sabe dónde va.”

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